El camino de Santiago: historia, leyenda y simbologia

El camino de Santiago: historia, leyenda y simbologia


Los orígenes de la peregrinación hacia Santiago de Compostela se remontan al año 813, cuando se difundió la noticia de que una estrella señalaba el lugar donde se encontraba la tumba perdida del Apóstol Santiago, cuyo cuerpo había sido enterrado en España, en un lugar desconocido. En el lugar de la estrella se realizaron excavaciones y salieron a la luz restos atribuidos al Apóstol: de ahí tomó el nombre «Campo de la Estrella» y, posteriormente, Compostela. De aquí nace la tradición secular de la peregrinación a la tumba del Apóstol Santiago, que se ha hecho tan famosa e importante que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El culto al Apóstol Santiago el Mayor

No existen informaciones históricas ciertas sobre la vida de Santiago, llamado el “Mayor”. Se obtienen fragmentos de su vida del Nuevo Testamento y de algunos escritos y leyendas.
Originario de Judea, fue uno de los primeros y más fieles de los 12 apóstoles. Cuenta una tradición que, tras la muerte de Jesús, fue a España para difundir el Evangelio. Posteriormente, al regresar a Palestina, murió alrededor del año 44 por obra del rey Herodes Agripa, cuando este “comenzó a perseguir a algunos miembros de la Iglesia y mandó matar a espada a Santiago, hermano de Juan”.
At 12,1-2

Retrato del Apóstol Santiago

Cuenta después la Legenda Aurea que, tras su muerte, ocurrida por decapitación, sus discípulos robaron su cuerpo y lograron llevarlo, guiados por un Ángel, hasta las costas españolas de Galicia. Desembarcaron cerca de Iria Flavia, actual Padron, famosa localidad que se encuentra a lo largo del camino portugués y que debe su nombre precisamente a «Pedron»: la piedra con la que fue amarrada la nave que transportaba el cuerpo del Apóstol.

Manuscrito de la Legenda Aurea, hacia 1290, Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia

De sus restos se perdió el rastro hasta el año 830, cuando en el monte Liberon, tras una visión luminosa en el cielo y una aparición al anacoreta Pelagio, el obispo Teodomiro descubrió una tumba que contenía tres cuerpos, uno de los cuales tenía la cabeza cortada y una inscripción: "Aquí yace Jacobus, hijo de Zebedeo y Salomé".

En ese mismo lugar se alza la actual Santiago de Compostela y por este motivo se piensa que la palabra Compostela deriva de Campus Stellae (Campo de la Estrella) o de Campos Tellum (terreno de sepultura).

Los inicios de la peregrinación a Santiago de Compostela

El rey de Asturias Alfonso II decidió elevar al Apóstol Santiago al rango de Patrón del reino y construyó el primer Santuario dedicado a él. Comenzaron así las primeras peregrinaciones a la tumba del Apóstol (Peregrinatio ad limina Sancti Jacobi).
Posteriormente se erigió la actual Catedral y se enriqueció con varias reliquias. Santiago se convirtió en un lugar de culto y peregrinación famoso en toda Europa. A aumentar su fama contribuyó también el quinto libro del Codex Calixtinus.

Catedral de Santiago de Compostela

El Codex Calixtinus: la primera guía del peregrino

El Liber Sancti Jacobi, conocido como “Codex Calixtinus”, es una obra del siglo XII atribuida al Papa Calixto II. El quinto libro “Liber Peregrinationis” describe los itinerarios y las experiencias de los peregrinos que acudían a la tumba del Apóstol Santiago. Proporciona abundantes y detalladas noticias de los cuatro principales caminos que desde Francia conducían a Santiago, describiendo los santuarios, los pueblos, la gente y los peligros que se encontraban a lo largo del camino.
Además de representar una verdadera «Guía del peregrino», con todos los detalles y consejos prácticos para recorrerlo, también narra las alegrías y los sufrimientos que se encontraban en las etapas de aproximación a Santiago. De sus páginas el lector puede intuir el significado que asume el Camino, entendido como itinerario espiritual: un recorrido de purificación que culmina con la llegada a las reliquias del Santo.

Codex Calixtinus, detalle

El Camino de Santiago: itinerario cultural y Patrimonio de la UNESCO

La figura más importante a la que se debe la recuperación y promoción del camino actual es Don Elías Valiña Sampedro, párroco de O’Cebreiro.
Profundo conocedor del itinerario compostelano, gracias a su incansable labor y pasión por el Camino, redescubrió y puso en valor los antiguos senderos y gran parte de las estructuras de acogida, llamando la atención de las instituciones y del gran público sobre la antigua tradición de la peregrinación. En 1971 publicó una primera Guía titulada “Caminos a Compostela”. Le siguieron otras más actualizadas y mejor detalladas que intentaban responder continuamente a las necesidades del peregrino moderno. También fue coordinador de los instrumentos de la peregrinación actual como: la Credencial, la Señalización y la acogida en los Albergues y Refugios del peregrino.

Gracias también a su trabajo de revalorización de los caminos, en 1987 estos itinerarios fueron declarados por el Consejo de Europa «Itinerario Cultural Europeo». Posteriormente, en 1993, el Camino Francés de Santiago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Desde entonces hasta hoy, son más de 350.000 personas al año las que llegan a Santiago a pie y el número de peregrinos, según las estadísticas oficiales proporcionadas por la Oficina de Acogida del Peregrino de Santiago, está destinado a crecer.

Don Elías Valiña Sampedro

La señalización del Camino de Santiago: las “Flechas Amarillas” y los “Mojones”

Las flechas amarillas y los hitos de piedra en los que aparece representada la concha («los mojones»), símbolos universalmente reconocidos por cualquier peregrino en el Camino de Santiago, fueron siempre una idea de Don Elías Valiña. Las flechas amarillas de pintura impermeable fueron una forma económica y eficaz de orientar a los peregrinos a lo largo del recorrido. Con la pintura amarilla, recibida como regalo de un funcionario de obras públicas, Don Elías recorrió y señalizó personalmente cada metro del camino desde los Pirineos hasta Santiago.
Consiguió convencer también a los políticos gallegos de colocar a lo largo del recorrido hitos de piedra (Mojón) para señalizar el Camino cada medio kilómetro.

Señalización en el Camino de Santiago

La «Concha»: la concha del peregrino de Santiago

La «concha» o «vieira», también conocida como concha de vieira, es uno de los símbolos principales y más conocidos ligados a la iconografía del Camino de Santiago. Sobre sus orígenes existen muchas leyendas.

En la Edad Media, una vez llegados a Santiago, los peregrinos cosían en el sombrero o en la ropa la concha de vieira como testimonio de su camino.
Algunos, apoyándose en un famoso dicho popular, «Quien va a Santiago y no a Padrón, o faz romería o non» (quien va a Santiago y no a Padrón o hace la peregrinación o no), sostienen que los peregrinos continuaban su recorrido hasta Padrón, en la costa de Galicia, donde había desembarcado la barca del Santo, y allí recogían la concha.
Con certeza sabemos que la concha precedió a la Compostela en la certificación de la peregrinación realizada y permanece, hasta los tiempos modernos, como un símbolo universal del Camino de Santiago.

Vieira o concha del Camino de Santiago

La peregrinación a Finisterre y Muxia

Muchos peregrinos, una vez llegados a Santiago de Compostela, continúan su camino realizando un trayecto adicional de unos cien kilómetros hasta alcanzar el mar de la costa gallega, en las localidades de Finisterre (Fisterra en gallego) o Muxia.
Ya desde la época romana, Finisterre era considerado un lugar mítico y simbólico, ya que se pensaba que era el límite más occidental del mundo entonces conocido. Como sugiere también su nombre en latín Finis terrae, es decir “fin de la tierra”, es fuente de inspiración para mitos y leyendas relacionadas con el océano y el dios del sol.

La tradición del Camino de Finisterre y Muxia encuentra sus raíces en la obra de evangelización de Santiago en España, narrada en el "Codex Calixtinus".
Para consagrar esta peregrinación al cristianismo, se erigió en Finisterre el Santuario del "Santo Cristo". Este Santuario atrajo inmediatamente a muchos peregrinos que, después de haber visitado la tumba del Apóstol, acudían aquí como signo de devoción al Hijo de Dios.
Después se bañaban en el océano como signo de purificación, quemaban una prenda usada durante el camino y finalmente recogían una de las conchas de la playa como prueba de la peregrinación realizada.

Escultura de la bota del peregrino en Finisterre

En la cercana localidad de Muxia, en cambio, se erigió el Santuario de la Virxe da Barca, en honor de la Virgen de la Barca (Nosa Señora da Barca), que según una antigua leyenda se apareció a Santiago en una “barca de piedra” para animarlo en su obra de evangelización. Frente al Santuario se encuentra «La pedra de abalar» (piedra que baila): una piedra oscilante que, por su forma y tamaño, se dice que era el casco de la barca de la Virgen.

Santuario de la Virgen de la Barca en Muxia

La Finisterrana y la Muxiana

La peregrinación, si se realiza partiendo de Santiago con llegada a Finisterre o a Muxia, no da derecho a la Compostela, pero se entregan otros dos certificados para estos itinerarios: la Finisterrana y la Muxiana (Ika Muxia). En ambos casos se deberá demostrar haberlos recorrido a pie, colocando los sellos en la credencial. En particular, para obtener la Muxiana partiendo de Finisterre es necesario sellar la credencial en la localidad de Lires.
Se puede usar la credencial del Camino de Santiago o solicitar una nueva en la Oficina del Peregrino, a pocos pasos de la Catedral de Santiago de Compostela.