Irun ciudad

Irun


ciudad


Irún[3]​[4]​[5]​ (en euskera: Irun) es una ciudad y municipio español de la provincia de Guipúzcoa, País Vasco, fronterizo con Francia, país del que se encuentra separado por el río Bidasoa. Con 62 910 habitantes (2020)[6]​ es la segunda ciudad más poblada de Guipúzcoa tras su capital, San Sebastián. Sus principales barrios son Anaca, Bidasoa, Meaca, Ventas, Behobia, Olaverría y Lapice. Es la mayor población de la aglomeración urbana situada en el estuario del Bidasoa conocida como «Bahía de Bidasoa-Txingudi» o, simplemente, «Bahía de Txingudi», formada por las localidades de Irún, Hendaya y Fuenterrabía.[7]​ La economía de la ciudad se fundamenta en su privilegiada situación entre Francia y España. Su situación fronteriza le confiere una importancia indudable como nudo comercial, ferroviario, carretero y logístico. La presencia industrial más destacada en el municipio la constituye la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF). Los restos prehistóricos más antiguos que se conocen hasta el momento en el municipio de Irún se remontan al Neolítico-Edad de Bronce y están representados por los dólmenes de Burkalleku e Iratzebizkar I, el túmulo de Iratzebizkar II y el crómlech de Arburuko Borda, descubiertos en 2020.[8]​ Se desconoce exactamente quiénes fueron sus primeros habitantes, aunque existen restos de una antigua presencia romana. En los últimos años se han realizado numerosas excavaciones que han desenterrado evidencias de presencia romana en la plazoleta de la Iglesia del Juncal, en la Ermita de Santa Elena y en las minas de Arditurri en Peñas de Aya. En estos yacimientos se han encontrado restos de cerámica, tejas y vidrios y monedas, entre otros objetos, junto con los únicos restos de un embarcadero descubiertos en la costa cantábrica, correspondientes al siglo II.[9]​ Estas evidencias han llevado a suponer que Irún fue la ciudad vascona de Easo u Oiasso que los geógrafos greco-latinos ubicaban en la costa del territorio vascón, el cual sería el importante puerto romano del Atlántico, junto con el de Burdeos y Londres. Históricamente Irún ha tenido una fuerte vinculación con Navarra. En la Antigüedad formaba parte del territorio de la tribu vascona (que se asentaba en territorio de Navarra), frente al resto de Guipúzcoa que era territorio de la tribu de los várdulos. El dialecto del euskera que se habla en la comarca, está más relacionado con los dialectos navarros que con los guipuzcoanos. Se puede decir que Irún es la salida natural de Navarra al mar[cita requerida]. Aunque Irún está vinculada a Guipúzcoa desde el siglo XIII, ha habido varios intentos de reincorporar Irún a Navarra, que llegó a retornar durante unos pocos años al principio del siglo XIX. En 1200 el territorio, que hasta entonces había formado parte del Reino de Navarra, fue incorporado a Castilla. La primera referencia escrita relativa a Irún aparece en 1203: se trata de la Carta Puebla otorgada a Fuenterrabía por Alfonso VIII de Castilla, dada en Palencia el 18 de abril de 1203. Por esta Carta Puebla, Irún queda incluida en la jurisdicción civil y criminal de la villa de Fuenterrabía. La Universidad de Irún-Uranzu mantuvo, sin embargo, jurisdicción propia en lo político, económico y militar respecto a la vecina villa. Esta situación causó seculares pleitos y confrontaciones entre las vecinas localidades. La independencia de Irún fue alcanzada solo siglos más tarde por la Real Cédula de 27 de febrero de 1766, otorgada por el rey Carlos III. La situación estratégica de Irún en la frontera entre tres reinos (Castilla, Navarra y Francia) hizo que la localidad sufriera a lo largo de la historia numerosos ataques de los reinos vecinos. En 1512 el rey Fernando el Católico ordena la construcción del Castillo de Gaztelu Zahar, que fue destruido en 1539 por su nieto Carlos I para que, en caso de reconquista por los navarros, que ya habían contado con el apoyo francés para recuperar el reino en anteriores ocasiones, no se pudieran hacer fuertes allí. Un hecho significativo que ocurrió en la historia de Irún fue la Primera batalla de San Marcial, el 30 de junio de 1522, en la que el batallón del pueblo de Irún, el mismo que formaba y evolucionaba en las obligatorias «muestras de armas» forales o Alardes de Armas, más de 24 jinetes de Irún, al mando de los capitanes bidasotarras, Juan Pérez de Azcue y Miguel de Ambulodi y apoyados además por 200 jinetes de la caballería del capitán general Don Beltrán de la Cueva, que acantonaba en San Sebastián, a quien los capitanes iruneses hubieron de convencer para que interviniera en una empresa que él veía muy comprometida, venció a las tropas del rey de Navarra, que contaba con apoyo del rey de Francia, compuestas por un contingente de 3500 mercenarios alemanes (lansquenetes) y un batallón de 1000 labortanos, que trataban de recuperar el reino de Navarra. A su vez los castellanos contaban con 1000 mercenarios alemanes (los mercenarios eran habituales en aquellos tiempos). En 1659 se firmó en la Isla de los Faisanes la Paz de los Pirineos entre Francia y España. Esta isla fue escenario de numerosas conferencias políticas, bodas de Estado e intercambios de prisioneros entre España y Francia. El 31 de agosto de 1813, en la Segunda batalla de San Marcial, se pone fin a la Guerra de la Independencia. Con su victoria en dicha batalla, las tropas españolas junto con las anglo-portuguesas del Duque de Wellington vencieron a las tropas napoleónicas en una cruenta batalla. Durante el siglo XIX la ciudad se vio afectada por las Guerras Carlistas. Durante la primera, la ciudad quedó en manos carlistas desde el principio del conflicto, hasta que el 16 de mayo de 1837 fue ocupada por los cristinos al mando del general Lacy Evans.[10]​ Durante la tercera, si bien los carlistas se habían apoderado de casi toda Guipúzcoa en 1874, Irún, junto con San Sebastián y Fuenterrabía, permanecía en manos liberales. El 4 de noviembre, el general Ceballos comenzó el sitio y bombardeo de la ciudad, con once batallones y veintitrés piezas de artillería. No fue hasta el día 10 que llegaron a Irún por mar, procedentes de San Sebastián, los generales liberales que se encargaron del levantamiento del sitio. A las dos de la tarde del 11 de noviembre, hizo su entrada en Irún el general Manuel de la Serna,[10]​[11]​ para quien, posteriormente, el rey Alfonso XII, en agradecimiento por los servicios prestados, creó el título de marqués de Irún.[12]​ Finalmente, el último hecho bélico en la historia de Irún se dio durante la guerra civil en 1936, exactamente el 2 de septiembre de ese año. En este conflicto quedó destruida gran parte de la ciudad por un gran incendio (provocado por las tropas republicanas, que ante la inminente caída de la ciudad a manos del bando franquista decidieron utilizar la estrategia de «tierra quemada»), y fue tomada la cima del monte de San Marcial. La toma de Irún por las tropas del bando franquista supuso un duro golpe a la Segunda República, ya que aisló al territorio leal a la República situado en el norte, cortando sus comunicaciones con Francia. En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente a su alcalde José Ramón Aguirreche Picavea para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los municipios de esta provincia[13]​

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